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Arquitectura, Gastronomía y Arte: Buenos Aires se posiciona como “la París de Latinoamérica”

Recorrer las calles de la ciudad de Buenos Aires en Argentina, muchas veces a través de sus adoquines, casas patrimoniales y cafeterías, sin duda te transporta y te hace pensar que estás en cualquier rincón de la ciudad europea.

Con una marcada presencia histórica y cultural de los inmigrantes del viejo mundo, Buenos Aires muestra un perfecto equilibrio entre modernidad y tradición, presentando al mundo su particular estilo cultural, arquitectónico y gastronómico.

Su carácter cosmopolita, junto con la estructura arquitectónica de la ciudad, hacen que Buenos Aires se asemeje y sea reconocida como “la París de Latinoamérica”. Basta con hacer un recorrido por las calles de Palermo o el centro de la ciudad, a los alrededores del Obelisco, para sentir el ambiente europeo. Cafeterías, librerías, tiendas de diseño exclusivo y restaurantes con hermosas terrazas, logran transportar a los turistas que deciden conocer Buenos Aires al emblemático París.

¿Qué hacer en Buenos Aires para sentirnos en París?

El auge de las aerolíneas low-cost y una gran oferta de vuelos entre Santiago y Buenos Aires, les ha permitido a los chilenos disfrutar de la capital argentina con mayor facilidad y uno de los principales objetivos del turista nacional que decide cruzar la cordillera es, precisamente, vivir aquellas similitudes con la ciudad europea.

Una de ellas es la existencia de cafeterías emblemáticas e históricas, con una cuidada estética patrimonial, como el Café Tortoni, ubicado a sólo unas calles de la Casa Rosada. Este lugar, con más de 150 años de vida, mantiene una espléndida conservación y precisamente su creador, inmigrante francés, retrató en él la imagen de su café preferido de París.

Otras similitudes las podremos encontrar en edificaciones y monumentos patrimoniales de Buenos Aires, que se inspiraron en grandes construcciones parisinas. El Palacio del Congreso de la Nación, por ejemplo, que se asemeja al Panteón de París, que data de 1758; o, incluso, el Obelisco, que tiene un aspecto muy parecido a la Colonne de Juillet, en la Plaza de la Bastilla.

De hecho, hace relativamente poco, tras dos años de restauración de la histórica Confitería Del Molino, su torre y cúpula lucen ahora como en su etapa inaugural: con sus ocho vitrales, esculturas de leones alados, su remate aguja y sus aspas, tal como se vislumbraba en aquellos tiempos cuando se inauguró, hace 105 años.

Ahora bien, al margen de las evidentes similitudes arquitectónicas, Buenos Aires rescata también la esencia de París. Una ciudad reconocida a nivel internacional por su gran variedad de ofertas gastronómicas que deleitan el paladar de cualquier extranjero. Imposible no disfrutar de un buen asado o el típico choripán (sándwich de chorizo con la típica salsa chimichurri) con una cerveza helada. Al tener afluencias europeas, muchos extranjeros dicen que Argentina produce unas pizzas y helados inolvidables, con un sabor que se asemeja mucho a Italia.

La Ciudad de Buenos Aires también es muy halagada por su enorme cantidad de polos gastronómicos. Algunos de estos son:

Palermo, durante décadas estuvo reservado casi exclusivamente a residencias de familias y talleres de reparación de automóviles. Pero tras la llegada al barrio, a principios del actual siglo, de productoras y canales de televisión, recibió el nombre que tiene actualmente. Junto con el desembarco de las primeras empresas artísticas, también comenzó a gestarse un nuevo fenómeno: el gastronómico. Y un lugar que no se puede dejar de visitar si estas por la zona es la churrería de Juan Pedro Caballero. Este lugar, dicho por muchos argentinos, es “el primer amor que tuvieron” antes que una pareja. Sus churros crujientes y rellenos, de todos los sabores (chocolate, crema pastelera, frambuesa y el clásico de los clásicos, dulce de leche) es una parada obligada en la ciudad.

Recoleta, es el primero y el más viejo de los polos gastronómicos de Buenos Aires. Millones de turistas que visitan la ciudad al año adoran ir a tomar un trago en un bar y pasear por los pasajes, con intervenciones artísticas en sus murales, que se han convertido en uno de los espacios culturales más visitados de la ciudad.

Otro de los barrios más visitados por su gastronomía es San Telmo, uno de los barrios que aún conserva ese estilo arquitectónico que te hace sentir como si estuvieras caminando por una callecita cerca de la Torre Eiffel. Tiene restaurantes y bares muy tradicionales, que llevan una historia de hace siglos y conservan esas recetas de familia, que reflejan en los platos y hacen que te sientas como en tu hogar.

Finalmente, si a arte y glamur se refiere, Buenos Aires también ofrece un sinnúmero de tiendas de diseño exclusivo, junto con espectáculos de gran nivel. Uno de los imperdibles son sus Cenas de Tango-Show, que te sumergirán en el romance y la elegancia del tradicional baile argentino. Uno de los restaurantes más emblemáticos y que conservan esa esencia de los viejos tiempos es Bajo Llave, este restaurant tiene un espacio que ofrece a los visitantes para sentir el tango en las venas, luego de una buena cena.